RELATOS NAVIDEÑOS
Entre la multitud El hombre despertó aquella mañana de diciembre con la misma sensación que lo acompañaba desde hacía años: un silencio interior que no tenía nada que ver con el ruido exterior. Afuera, la ciudad hervía con prisas, villancicos y luces que parpadeaban sin pedir permiso. Dentro, en cambio, el hombre solo escuchaba el eco de una pregunta que nunca había respondido: ¿En qué momento empezó a sentirse tan lejos de todo? Abrió la ventana. Un viento frío le acarició la cara, y por un instante pensó que el invierno era el único ser honesto que le quedaba. El resto, incluso las personas, le parecían decorados colocados demasiado rápido, demasiado artificiales, demasiado superficiales para alguien que buscaba, sin saber cómo, un lugar donde descansar. Al salir a la calle, vio lo de siempre: parejas intercambiando fotos más que miradas, grupos de amigos que reían con un volumen que intentaba tapar el miedo a quedarse solos, familias posando frente a escaparates...